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A medida de que nos vamos incorporando en el mundo de la fotografía, empezamos a darnos cuenta de lo importante que es para un fotógrafo tener mucha valentía. Hemos visto fotografías en donde no entendemos cómo hace el artista para enmarcar una imagen de esa forma, como si fuese magia. Esta osadía no surge de la noche a la mañana: se requiere de mucha práctica para poder capturar las fotografías en los ángulos y momentos adecuados, aunque más de una vez podemos confiar en nuestra propia intuición. Y para lograr resultados increíbles, uno de los principales aspectos que nos detiene son los miedos de fotógrafo que normalmente se presentan al ser aficionados. En este artículo, vamos a hablar de los miedos más comunes y de cómo podemos solucionarlos para llegar a ser profesionales fantásticos. ¿Me acompañas?

No necesitas un equipo fotográfico profesional…

Si hasta ahora habías pensado que necesitabas un montón de equipos profesionales para lograr fotografías increíbles, es momento de desmontar ese mito. Poseer flashes, reflectores, disparadores automáticos, lentes costosos y demás no tiene ningún tipo de impacto en tu calidad como fotógrafo. Probablemente si tiene algo de impacto en la calidad de la imagen en sí, pero independientemente de eso he visto fotografías maravillosas capturadas a través de un teléfono celular.

¿Cuál es el equipo básico recomendado? Lo básico será tener un trípode, una cámara y un lente suficientemente versátil (con focal variable, preferiblemente) para poder desempeñarte en un gran número de fotografías. En caso de que estemos un poco más seguros de lo que estamos haciendo, obviamente esta lista puede variar. Si todavía te parece un poco costoso para tratarse de un hobby naciente para ti, entonces puedes tratar de hacerte algunos accesorios con unos pocos materiales cotidianos y un presupuesto bastante corto. Aquí tienes unos links:

Trucos: Parte I

Trucos: Parte II

Trucos: Parte III

No hay excusas: hay que perder los miedos de fotógrafo

Aclaraba lo del equipo porque muchas veces nos encontramos entre la espada y la pared de nuestras limitaciones internas: los miedos de fotógrafo. Cuando nos encontramos con una escena fantástica y no disparamos, no se trata de la falta de posibilidades sino más bien de un miedo a que no nos salga bien o que simplemente disparemos la fotografía, pero no sea tan agradable como la imaginamos. Y aunque es cierto que pueden existir muchísimos obstáculos de naturaleza económica o de tiempo, probablemente te has encontrado con más de una oportunidad y has tenido que rechazarla.

Miedos de fotógrafo

Miedo al fracaso. El primero de los miedos de fotógrafo que mencionaremos es el miedo al fracaso, ya que definitivamente es el más popular y es el primero que nos detiene. Incluso si nos interesa la fotografía, el miedo al fracaso es posiblemente el que nos detuvo alguna vez para tomar una cámara digital. Nos daba miedo su forma, la cantidad de botones y la cantidad de conceptos presentes que no entendíamos o no entendemos (si todavía somos principiantes).

Sabes que tienes miedo al fracaso cuando te encuentras diciendo “Igual no hubiese funcionado”, “no tengo paciencia” o cualquier frase relacionada con un supuesto error anticipado. Lo que debemos entender es que para ser grande, necesitamos fallar más que un par de veces. Aunque suena como una frase cliché, es verídico y además, no hay nada malo en fracasos ocasionales, especialmente cuando estamos comenzando.

Ten en cuenta que no importa el tiempo de trayectoria fotográfica, ni el tiempo que pases practicando en cualquier tipo de circunstancia: fallar siempre será una posibilidad latente y nuestra labor no es evitar hacerlo, sino fallar y aprender del fracaso para poder manejar mejor la cámara, para hacer mejores composiciones, para ajustar las luces de maneras adecuadas, entre otros procesos…

Miedo a la vergüenza. Otro de los miedos de fotógrafo más populares es el miedo a sufrir de vergüenza con los espectadores y críticos en general. Este miedo se presenta desde el momento en el que nos parece que lucimos tonto al tomar una fotografía en un ángulo extraño, hasta en el momento en donde posteamos una fotografía en línea o se la mostramos a una persona para obtener su opinión.

miedos de fotógrafo© frankieleon – Flickr.com

La verdad acerca de esto es que las personas olvidan muy rápido lo que ven, especialmente si eres un extraño. Primero, refiriéndonos al miedo de parecer un tonto o una tonta mientras tomamos una imagen: ¡no importa! De verdad, las personas solo verán a un fotógrafo interesado en sacar la mejor fotografía posible. No voy a mentir, es posible que llegues a verte de manera extraña, pero el resultado es lo único que importa. No tiene por qué importarnos el hecho de que nos miren mientras tomamos una imagen y si realmente nos cala muy hondo, tengamos en cuenta la siguiente máxima: “Si se ve estúpido y funciona, ¡no es estúpido!” Además, si nos llegamos adentrar en el mundo de la fotografía de animales salvajes, créeme que el peor de tus problemas sería que alguien te vea raro.

En segundo lugar, el segundo de los miedos de fotógrafo en orden de importancia es definitivamente el miedo a la crítica. Todos los fotógrafos, todos los artistas, todos los que ejercen acciones objetivas o subjetivas, reciben críticas. Es decir, la única manera de que nadie diga algo bueno o malo de tu trabajo es que te quedes en tu casa con tus fotografías para contemplación propia. Así que no te preocupes: la crítica y la contemplación del espectador te ayudan a construir un mejor material para el futuro, no debe ser nada que te arroje al suelo a llorar.

Miedo al rechazo. Este tema y el anterior son miedos de fotógrafos íntimamente relacionados, por lo que el miedo a parecer un tonto o una tonta se trata, en el fondo, del miedo a ser rechazado por los demás. Si estás a punto de presentar tu portafolio o simplemente a punto de publicar una fotografía en tu galería en línea, pero lo estás pensando demasiado, entonces definitivamente estás sufriendo del miedo al rechazo.

miedos de fotógrafo© Teddy Kwok – Flickr.com

No me malinterpretes: tener miedo a ser rechazado es un fenómeno completamente normal. De hecho, no es solo un mal de fotógrafo sino también el de cualquier artista. Todo individuo que cree algo desde 0 y que no tenga ningún método de calificarlo está sujeto al rechazo. Y así como nuestras creaciones son completamente subjetivas, el rechazo tiene la misma naturaleza. Por lo tanto, es imposible esperar que una fotografía guste a todo el mundo: por más alucinante que sea, siempre habrá una persona que pensará distinto y te dirá “yo no hubiese usado esos colores” o “no me gusta para nada lo que acabas de hacer”. Cualquier tipo de rechazo es válido en el mundo del arte y afortunadamente (porque sí, es una fortuna) debemos acostumbrarnos a ello. Y eventualmente lo hacemos.

Miedo al cambio. ¡Ajá! Este es uno de los miedos de fotógrafo más comunes, el cual se presenta en cualquier etapa: en la de aficionado, la de conocimiento intermedio y en la de profesional. El miedo al cambio es probablemente lo más humano del mundo, por lo que si experimentas miedo al experimentar con un lente fotográfico o con otra técnica, no te sientas mal: es completamente normal. Pero sí debemos tener conciencia que para poder volvernos buenos en lo que hacemos, se necesita coraje y salir de la zona de comodidad.

miedos de fotógrafo© Alex – Flickr.com

Ninguna fotografía es igual a otra, en el sentido de que las configuraciones y ajustes necesarios siempre son distintos. Incluso sucede cuando estamos tomando una serie de fotos de la misma escena, en el mismo lugar y el mismo día. Experimentar nos ayuda a vencer los miedos de fotógrafo, nos ayuda a conocer cómo funcionan ciertos elementos compositivos, ópticos, físicos… Nos volvemos más observadores y críticos y por ende, mejoramos. Cuando algo se vea difícil de hacer o sea completamente distinto a lo que normalmente capturas, ¡haz una foto!

¿Cómo vencer los miedos de fotógrafo?

Vencer los miedos de fotógrafo no es nada fácil. No hay una fórmula exacta y mucho menos sucede de la noche a la mañana. La idea es hacer ciertos ejercicios y trabajarlos: entrar en conciencia de que esas cosas que tememos ocurren y 0,1 % de las veces resultan en el final de nuestra carrera. Vamos a ver.

Identifica el miedo. Ya vimos al menos cuatro miedos de fotógrafo, los cuales creo que engloban perfectamente cualquiera de las cosas que tememos puedan ocurrir. Lo primero que debemos hacer es identificar qué es eso que no queremos que suceda: ¿le tememos más al rechazo o al cambio? ¿Nos sentimos identificamos con todos los miedos? Entender qué es lo que nos hace sentir mal nos permitirá tomar una acción posterior al respecto.

Por ejemplo, uno de mis miedos recurrentes es sentir que tomo una muy buena fotografía, pero resulta que al publicarla en un sitio especializado, no reciba tantos comentarios positivos como esperaba. Entender que mi miedo tiene base en la vergüenza me permite prepararme y enfrentarlo.

miedos de fotógrafo© Matthias Ripp – Flickr.com

Posteriormente, lo que debemos hacer es pensar en las peores consecuencias que se nos puedan ocurrir, sin caer en fatalismos. Por ejemplo, lo peor que puede suceder tras subir una fotografía buena sin que nadie guste de ella es eso: que nadie de los presentes guste de la foto y que comenten “¡Qué asco de foto!” en una publicación. Ahora, no precisamente nos haría sentir bien esta crítica, ¿verdad? Pero, ¿qué tanto puede afectarnos la opinión de otro colega? Lo mejor que podemos hacer, sobre todo para la gente que critica sin dar consejos para mejorar las fotografías es ignorarlo. Si nos comentan algo como “No me gusta esta foto. Quizás deberías capturar esto en otro ángulo” entonces eso sí nos sirve, para examinar si de verdad nos hubiese gustado hacer el encuadre de esa forma.

El último paso es precisamente actuar sobre esto. Suena simple, pero en realidad no lo es. Actuar sobre nuestros miedos es una de las cosas más difíciles que podemos hacer, pero al final es lo que nos hace valientes. Y créeme, lo que necesitas para ser un buen fotógrafo es tener coraje. Cuando tenemos miedo de realizar ciertas fotografías, es cuando nos perdemos las mejores oportunidades para tener éxito.

Crea perfiles en las redes sociales de fotografía. Lo más útil para terminar con los miedos de fotógrafo, como te dije, es actuar e interactuar. Darte cuenta de que no eres el único o la única que sufre de críticas y darte cuenta de que todos necesitamos ayuda alguna vez. Las redes sociales fotográficas como Flickr, Pinterest o Instagram son muy efectivas para enfrentarnos a las personas y publicar nuestras obras. También puedes acceder a 500px, en la cual no está permitido comentar, por lo que si apenas estás empezando a combatir el miedo al rechazo, esta aplicación puede ser fantástica para ti.

Claro, la desventaja está en que no siempre tenemos las críticas más fiables en estos sitios. Igualmente, puedes ver otras obras y aprender algunas técnicas. Generalmente en estas páginas web, los autores comparten los parámetros que utilizaron para tomar las fotos.

Prueba con diferentes estilos. Lo ideal es que no hagamos solo un tipo de fotografía, sino que hagamos varios dentro de nuestras posibilidades y dentro de las posibilidades de nuestros equipos fotográficos. Recuerda que aunque no tengamos teleobjetivos, siempre podemos acercarnos. Y como último recurso, acude a un zoom leve para evitar la distorsión de la imagen.

miedos de fotógrafo© Tim Notari – Flickr.com

Si nos gusta la macrofotografía, no necesitamos exactamente un teleobjetivo. Podemos utilizar un lente con menos alcance y acercarnos lo más posible con mucho cuidado. Asimismo, si queremos hacer una fotografía de paisaje y no tenemos un angular tan angular, podemos alejarnos lo más posible o intentar composiciones distintas.

Practica. La práctica nos ayuda a desvanecer los miedos de fotógrafo, ya que nos hace más seguros de nosotros mismos. Mientras más practiquemos con nuestros equipos, más fácil será manejarlo al momento de una “emergencia fotográfica”. En este link tienes unos cuantos ejercicios que puedes realizar para ejercitar tanto el ojo fotográfico como el control de la cámara.

En conclusión…

Hay muchas maneras de vencer los miedos de fotógrafo, pero lo principal es que ganemos confianza y sentido común para la fotografía. Aprender a observar es un reto y hacer fotografías excelentes todo el tiempo es casi imposible. Analiza cada una de tus imágenes para ver si hay algo que pudiste hacer mejor o hay algo que pudiste capturar a la perfección. Permítete sentirte orgulloso u orgullosa de tus propias obras. Asimismo, permítete fallar de vez en cuando y tener tiempo para contemplar los errores y repararlos. ¡Suena cliché, pero sí funciona!

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