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Cuando compraste tu primera cámara réflex, lo más probable es que haya venido con un lente de kit. Un objetivo de este tipo es simple, pequeño y económico pero es una gran herramienta para iniciar en la fotografía. A pesar de que algunos fotógrafos consideren que los lentes básicos que incluyen las cámaras no sirven para nada porque su calidad óptica no es tan buena como la de un objetivo más avanzado, los lentes de kit tienen un enorme potencial que merece ser explotado. Dicho esto, si todavía estás aprendiendo a manipular tu equipo o, por el contrario, si tu 18-55mm está guardado desde hace tiempo, en este artículo vamos a darte algunos tips para aprovechar al máximo tu objetivo de kit.

Nota: dependiendo del fabricante, los lentes para principiantes que vienen junto con las cámaras digitales pueden tener distancias focales distintas. Para efectos de este artículo solo vamos a considerar los clásicos 18-55mm.

Lo primero: ¿por qué un lente de kit es importante?

Estamos acostumbrados a escuchar que los objetivos básicos pronto terminan convirtiéndose en pisapapeles. Usualmente solo los vemos como instrumento de trabajo real cuando estamos aprendiendo a utilizar nuestra cámara. No obstante, incluso mucho después de dominar nuestro equipo, pueden servirnos de mucho.

lente de kit

En primer lugar, un lente de kit nos ayuda a entender cómo y para qué funciona la distancia focal. Con uno de estos, tenemos la suerte de experimentar con un gran angular (18mm) y un teleobjetivo corto (55mm), además de todas las focales que están en el medio. Así, aunque este rango de focales parezca limitado, es lo suficientemente amplio como para explorar varias ramas de la fotografía (retratos, paisajes, fotografía de calle) y poco a poco definir qué queremos hacer y qué necesitamos para ello. En otras palabras, un objetivo básico nos ayuda a determinar qué nos gusta fotografiar y qué lentes y accesorios debemos comprar para crecer como fotógrafos.

Asimismo, podemos aprender mucho con estos lentes. Recuerda que al trabajar con lo básico, nos vemos obligados a resolver con lo que tenemos a la mano y así descubrimos ciertos trucos para obtener mejores resultados. Por supuesto, para lograr esto tienes que sentarte a estudiar con detalle las características de tu objetivo y, lo más importante, ¡practicar!

lente de kit

dan-morris – Flickr

Ventajas de un lente de kit

  • Versatilidad

La cualidad más valiosa de un lente de kit es que, debido al rango de focales que abarca, es una herramienta muy versátil. Como mencionamos más arriba, un 18-55mm te da suficiente libertad para hacer fotografía de paisajes, de calle, retratos y, en general, lo que sea (bueno, casi 😉 ). Es una tremenda opción para llevar contigo en tus viajes o para fotografiar un evento, por ejemplo. Con él podrás capturar encuadres muy abiertos que muestren una enorme cantidad de información sobre tu entorno, hacer retratos, fotografiar detalles de una ciudad, de un paisaje o de un sujeto, etc. ¡Las posibilidades son infinitas!

  • Cómodo de transportar

Como se trata de un lente básico y económico, es bastante pequeño y liviano. Por esta razón es cómodo de llevar a cualquier lado porque no estorba y prácticamente no pesa nada. Entonces, un lente de kit es un buen acompañante para excursiones, paseos y cualquier situación en la que tengas que cargar poco peso encima.

lente de kit

Bilwanath Chatterjee – Flickr

Desventajas de un lente de kit

  • Apertura

La apertura de los lentes básicos es su limitación más evidente. Usualmente, la apertura máxima es de f/3.5 en la focal más corta (18mm), mientras que en la focal más larga (55mm) es de f/5.6. Para nadie es un secreto que estos no son buenos números para fotografiar de noche y/o en espacios poco iluminados. Esto sin mencionar que el hecho de que la apertura no se mantenga constante en todas las focales del objetivo es un dolor de cabeza para muchos.

Al no tener la posibilidad de trabajar con un diafragma lo suficientemente amplio como para capturar la luz necesaria, nos vemos obligados a aumentar el ISO y la velocidad de obturación, arriesgándonos a obtener fotografías ruidosas y/o movidas. Para enfrentar este problema puedes activar el estabilizador de imagen si viene incorporado en tu lente. De esta forma podrás fijar un tiempo de exposición un poco más largo sin necesidad de un trípode. No obstante, esta función no hace milagros, por lo que deberás tener cuidado y buscar algún soporte cuando sea necesario.

lente de kit

Richard Cocks – Flickr

  • Construcción del objetivo

Recordemos que estamos hablando de lentes baratos y sencillos. Por lo tanto, son muy sensibles y requieren mucho cuidado de tu parte, ya que no están diseñados para soportar ciertas condiciones climáticas ni, mucho menos, golpes. Obviamente debes tratar con cariño todos tus accesorios fotográficos, pero, un lente de kit es especialmente delicado porque no tiene un cuerpo tan resistente como un objetivo más avanzado.

Igualmente, el diseño interno no es tan sofisticado, por lo que la calidad de imagen, aunque no es mala, no es impecable. La nitidez y el detalle que obtendrás con un lente de este tipo no estarán al nivel de un 50mm, por ejemplo. También es probable que el objetivo no tenga tanto control sobre las aberraciones cromáticas como lo tienen otros equipos más costosos.

¿Cómo sacarle el máximo provecho a tu lente de kit?

1- Utilízalo como si fueran dos lentes distintos

Una forma de aprovechar tu objetivo de kit es viéndolo como dos lentes separados: un gran angular (trabajando con la focal más corta) y un teleobjetivo corto (trabajando con la focal más larga). Anteriormente hablamos de la versatilidad de un lente básico y de cómo te beneficia esa característica. Ahora, ¿por qué quedarnos solo con las focales de los extremos? Pues, simplemente, porque así entiendes cómo se comportan esas focales y para qué ocasiones son apropiadas. Además, así también te acostumbras a trabajar con lentes fijos y sales de tu zona de confort. No olvides que una focal fija es una tremenda herramienta pero también un gran reto para muchos.

[¡Pssst! Si quieres leer un poco sobre las ventajas y desventajas de los lentes fijos y los zoom, pasa por aquí.]

lente de kit

Neil Tackaberry – Flickr

¡Ojo! Esto no significa que debas renunciar a las focales del medio. De hecho, habrá momentos en los que estarás obligado a utilizarlas. No obstante, al tratar tu 18-55mm como dos objetivos separados, te darás cuenta de la utilidad que puedes darles a ambas focales y comenzarás a pensar en el lente ideal para una situación específica, en vez de llegar al sitio y hacer fotos sin prestarle atención a la distancia focal que estás utilizando.

2- Encuentra el punto dulce del lente

El sweet spot o punto dulce de un objetivo se refiere a la apertura ideal para una focal determinada con la cual habrá mayor nitidez y claridad en el resultado. Dicho de otra manera, es la configuración perfecta de tu lente para obtener fotografías mejor enfocadas y con menos aberraciones cromáticas.

El punto dulce suele estar en un número f que se encuentre en el medio de la gama de aperturas que ofrece un objetivo. De hecho, se dice que el sweet spot está en una apertura ubicada dos pasos más arriba de la apertura máxima. Esto quiere decir que si la apertura máxima de un objetivo es f/4, el punto dulce debería estar en f/8.

punto dulce

Robert Snache – Spirithands.net – Flickr

Aunado al tema del diafragma, debes considerar que en los lentes zoom la distancia focal también tiene peso en el punto dulce. Tal como sucede con la apertura, el objetivo trabajará mejor en una de sus focales centrales.

Para encontrar el punto dulce de tu 18-55mm deberás hacer una serie de tomas en modo prioridad de apertura, variando la distancia focal y la apertura del diafragma, para luego comparar cada fotografía en tu computadora hasta determinar cuál es la “configuración ideal”. Como te imaginarás, es un proceso que requiere mucho tiempo y esfuerzo.

Conocer el punto dulce de tu lente no implica que debas trabajar con esta configuración todo el tiempo. Sin embargo, saber cuál es la mejor manera de utilizar tu objetivo (o al menos tener un estimado de ello), indudablemente es una ventaja, sobre todo cuando te interesa conseguir la mayor cantidad de detalle en una fotografía.

3- Aprovéchalo en interiores pero sobre todo en exteriores

Ya que se trata de un lente que ofrece focales cortas, perfectamente puedes utilizarlo en espacios cerrados en los que necesites capturar la mayor cantidad de información posible. No obstante, debido al tema de la apertura, funciona mejor en exteriores porque hay mucha más luz disponible. Con esto puedes bajar el ISO y fijar tiempos de exposición más cortos.

lente de kit

Alejandro Rdguez – Flickr

La variedad de focales te permitirá hacer fotografías de paisajes (para conseguir la toma perfecta sería bueno conocer el punto dulce de tu lente), fotografía de calle, eventos, retratos con contexto, fotografiar animales y plantas, etc. Recuerda: ¡versatilidad! 😉

Para finalizar…

Al final del día, todo se trata de conocer al 100% tu equipo para saber cómo aprovecharlo. Eso sí, reconocer las fortalezas de tu lente de kit no significa que debas conformarte con él. No olvides que esta es una herramienta para aprender y entender cuáles son tus necesidades fotográficas para luego dar el siguiente paso. Sin embargo, antes de buscar nuevos y más costosos accesorios, vale la pena experimentar con lo básico para tener verdaderamente claras cuáles son sus limitaciones y posibilidades.

Anímate a jugar con tu 18-55mm y conócelo. Te sorprendería lo que puedes lograr con él. 🙂

Y tú, ¿qué otras maneras de aprovechar un lente de kit puedes aportar?

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