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Dominar la luz en interiores es una tarea difícil. Si bien es posible hacer fotografías increíbles en casa, puede ser mucho más complicado que en exteriores. Hay menos entrada de luz, menos espacio para aprovechar y hay muchas probabilidades de desordenar el lugar durante el proceso. Sin embargo, hay miles de maneras de vencer los obstáculos que nos imponen las cuatro paredes. Dicho esto, si estás buscando cómo mejorar tus fotos en interiores, ¡aquí te dejamos algunos consejos!

1. Escoge el mejor equipo

Para trabajar en interiores necesitarás unos cuantos accesorios para aprovechar la luz al máximo. Vamos a hablar de los más importantes.

Antes de entrar en materia, puedes revisar este artículo sobre los 6 accesorios que todo fotógrafo debería tener.

El objetivo

Necesitarás un lente muy luminoso y capaz de registrar la mayor cantidad de información posible. Seguramente ya estarás pensando en cuál es la mejor opción: un gran angular. Sí, los gran angulares son ideales para hacer fotos en interiores (especialmente en espacios muy pequeños) porque capturan una buena porción de la escena. No obstante, si quieres hacer retratos, un 24mm, por ejemplo, no sería la mejor alternativa; generaría mucha distorsión. Claro que puedes utilizar distancias focales cortas para hacer retratos pero debes tener muchísimo cuidado con la ubicación del sujeto.

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© Lilit Matevosyan – Flickr

Entonces, ¿qué objetivo deberías considerar? Un 35mm es perfecto. Esta distancia focal es un punto medio entre un gran angular (20mm, por ejemplo) y un lente normal (50mm). Técnicamente está dentro del rango de los gran angulares pero tiene una distorsión mucho menos perceptible. Igualmente, un lente 35mm deja entrar bastante luz, lo cual es ideal para interiores.

[¡Pssst! Si quieres saber más sobre por qué deberías comprar un 35mm, pasa por aquí. 🙂]

Si no tienes un objetivo 35mm, puedes trabajar con un 50mm (que también es luminoso) o un objetivo zoom. El problema con el 50mm es que, si bien promete una calidad de imagen brutal, crea cuadros mucho más cerrados que un 35mm. Esto significa un problema en espacios demasiado reducidos. Por otra parte, si solo tienes un lente zoom básico (digamos, un clásico 18-55mm), úsalo con la apertura más amplia que admita y trabaja con una distancia focal cercana a 35mm.

En síntesis, escoge el objetivo más rápido (y con la distancia focal más cómoda) que tengas. Lo que sí debes evitar es todo lo que esté por encima de 50mm porque, simplemente, no tiene sentido utilizarlo en interiores.

Trípode

Un trípode es perfecto para interiores porque te permitirá ubicar la cámara en el lugar más cómodo y manejarla con tranquilidad. También lo puedes aprovechar para tus autorretratos.

Otro gran beneficio del trípode es que te dará la estabilidad que necesitas para usar tiempos largos de exposición. Además, puedes utilizarlo para conseguir una mejor perspectiva para tus fotos; te dará más libertad que una mesa o una silla.

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© dancetechtv – Flickr

Rebotadores

Los rebotadores son muy útiles para tus fotos en interiores porque te ayudan a complementar la iluminación en ciertas partes. Estos accesorios literalmente “rebotan” la luz hacia la dirección que tú quieras (dependiendo de la ubicación, obviamente). Son bastante económicos y puede encontrar una amplia variedad en el mercado.

Sin embargo, cualquier superficie funciona para rebotar la luz. Por lo tanto, si no quieres gastar dinero en uno de estos, utiliza cartulina o papel de color blanco, papel aluminio o, simplemente, ¡las paredes!

Flashes

Aunque la luz 100% natural puede resultar mejor, los flashes son perfectos para complementar la iluminación en un cuarto. Lo que sí debes evitar es el flash integrado de tu cámara. Lo único que harás con él será crear sombras muy duras y no aportará nada a la estética de la imagen.

Cuando uses flashes, busca suavizar la luz, especialmente cuando hagas retratos. Así tus fotos lucirán más agradables a la vista. Una manera efectiva de lograrlo es apuntando el flash hacia el techo. Esto hará que la luz rebote y caiga sutil y uniformemente sobre toda la habitación (y sobre el sujeto). Mira el efecto que tiene en esta fotografía:

usar un flash

© Tim Sackton – Flickr

2. Busca la mejor iluminación

La fotografía se trata de dibujar con la luz. Es tu principal herramienta. Por lo tanto, debes conseguir la mejor fuente lumínica para tus trabajos. Abre todas las ventanas y puertas que tengas cerca y ubícate cerca de ellas. Deberás ser muy observador y evaluar todos los espacios que tengas en casa para decidir cuál es la mejor ubicación. No dejes de lado los lugares poco comunes, quizás podrías sorprenderte.

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© woodleywonderworks – Flickr

Si trabajas de noche, deberás complementar la iluminación a como dé lugar. Usa las lámparas que tengas a mano y enciende las luces de las habitaciones contiguas. No olvides que de noche deberás tener extremo cuidado con la temperatura del color en tus fotografías. Entonces, tendrás que manejar con mucha cautela el balance de blancos. Un error mínimo podría causar una incomodidad irremediable en el resultado.

Asimismo, aprovecha las sombras o los destellos de luz poco comunes. A veces, gracias a las persianas, rejas o cualquier otra cosa, la luz que cae en el lugar crea líneas o formas muy interesantes que llaman muchísimo la atención. No pases por alto esas oportunidades que tienes para crear fotos en interiores mucho más atractivas. En estos casos, puedes transformar esa luz en tu protagonista, en vez de verla como una simple herramienta. Sin duda generará más impacto del que te imaginas. La luz tiene poderes increíbles. ¡Aduéñate de ella!

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© nosha – Flickr

Tip: evalúa la luz en tu casa diariamente para determinar qué momentos del día ofrecen la mejor iluminación.

3. Trabaja la luz en interiores

Una vez que escoges la zona de la casa que ofrece la mejor iluminación, debes trabajar la luz apropiadamente. ¿Qué significa esto? Que deberás calibrar la exposición en tu cámara adecuadamente, elegir el mejor punto sobre el cual medir la luz, complementar la iluminación en los lugares más oscuros, etc.

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© Oleg Afonin – Flickr

Aquí es donde los accesorios (y tu creatividad) juegan su mejor papel. Antes de tu primer disparo usa la pantalla LCD de tu cámara para ver cómo cambia la iluminación al incluir rebotadores o qué tan fuerte se hace al abrir la puerta, entre otras cosas. Igualmente, cuando estés midiendo la luz tómate un tiempo antes de llamar a tu sujeto porque si lo mantienes ahí mientras haces tus arreglos, podría cansarse rápidamente. Obviamente debes asegurar que su piel tenga el tono correcto y para eso debes vigilar el fotómetro en ella pero la idea es que, al momento de hacer esto, ya hayas fijado otros detalles.

Como mencionamos más arriba, lo ideal es que suavices la luz. Una luz dura no beneficiará mucho tus retratos. Lo mismo ocurre con la dirección de la luz. Si la iluminación viene de frente, todo se verá demasiado plano y eso le restará atractivo a tu trabajo. Debes tener mucho cuidado con las sombras y las texturas.

Tómate un tiempo para encontrar la mejor forma de manejar la luz. Todo esto incluye encontrar un balance de blancos conveniente y una exposición equilibrada.

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© Aurimas – Flickr

4. Cuida la composición

La composición es la parte más importante de toda fotografía. Quizás, al estar “atrapado” dentro de cuatro paredes, puedas tener algunos problemas para componer. No obstante, debes manejar tu entorno inteligentemente para acomodar los elementos de la manera más armónica dentro del cuadro. Si es necesario, limpia la escena: deshazte de aquellos objetos que no aporten nada, cambia una mesa de lugar, etc.

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© Ben Seidelman – Flickr

De hecho, puedes optar por composiciones todavía más simples, sobre todo para tus retratos: usa solo una pared. Las paredes en casa, especialmente si son lisas y unicolores, son tus mejores amigas. Úsalas como fondos para tus fotografías. De esta manera crearás un trabajo más equilibrado y tomarás un camino más seguro para tus composiciones.

Para finalizar…

Fotografiar en interiores no es imposible pero sin duda tiene sus trucos. La idea es que con la práctica encuentres nuevas formas de llevar tus trabajos a un nivel más alto. No te sientas limitado por estar en casa. Cualquier lugar es perfecto para capturar una buena foto, solo que algunos son más indicados dependiendo de tus intenciones. 😉 Anímate a aprovechar todos los recursos que tengas a mano.

Y tú, ¿qué otros consejos para trabajar en interiores puedes aportar?

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