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A lo largo de la historia, los conflictos, las guerras y la globalización a partir de la resolución de los mismos, han traído consigo claras consecuencias. Sin embargo, si omitimos algunos sucesos históricos, nuestra percepción moderna no sería la misma… y con ella, nuestros avances tecnológicos tampoco. ¿Recuerdas cuando hablábamos de la Lomografía, sus usos y sus orígenes? Pues bien, parece que este tipo de cámaras no fueron las únicas en desarrollarse a partir de la implementación de artefactos militares y de inteligencia. Hoy vamos a hablar un poco más de la Fotografía Infrarroja, pasando por cómo hacerla y unos cuantos consejos para poder sacarle el mayor provecho.

¿Qué es la Fotografía Infrarroja?

Ya habíamos hablado un poco en este blog de lo que la fotografía infrarroja significaba, pero dado que en este artículo vamos a tratar todo acerca de esta rama fotográfica, vamos a explicarlo una vez más: la fotografía infrarroja es el tipo de fotografía que nos permite captar un espectro lumínico que no es visible para el ojo humano. Este espectro lumínico está comprendido entre 700 y 1200 nanómetros.

fotografía infrarroja© Jacob Applebaum – Flickr.com

¡No te asustes! Un nanómetro no es nada más ni menos que una unidad de longitud, de medición. Equivale a la mil millonésima parte de un metro (muy pequeño) y se utiliza generalmente para medir las ondas de radiación ultravioleta, radiación infrarroja y la luz. ¿Ves cómo aplica a nuestro caso?

Ahora el sensor o película es sensible a los rayos infrarrojos, por lo que es posible hacer fotografía infrarroja gracias a cierto tipo de filtros. Este tipo de tecnología empezó siendo un recurso de uso militar, específico para poder detectar camuflajes en zonas comprometidas. Alrededor de la década de 1930, la fotografía infrarroja empezó a popularizarse e introducida comercialmente. Ya en 1937, varias grandes compañías, entre ellas Agfa y Kodak, disponían de muchos tipos de películas infrarrojas.

Y así, la fotografía infrarroja fue desarrollándose entre los entusiastas de la fotografía, incluyendo artistas quienes pedían que las portadas de sus álbumes fuesen capturadas con películas de este tipo. Estamos hablando de artistas como Jimi Hendrix, Frank Zappa, Donovan, entre otros.

Ahora que tenemos en cuenta un poco de cultura general acerca de los orígenes de la fotografía infrarroja, vamos a descubrir cómo podemos hacerla nosotros mismos.

¿Qué se puede fotografiar?

Lo que tú quieras. Pero básicamente, este tipo de imágenes se caracteriza por composiciones de paisajes, ya que las mismas resaltan el efecto de la luz infrarroja. El hecho de que haya muchos árboles, agua o edificios puede provocar una fotografía significativamente más llamativa que cualquier otra.

fotografía infrarroja© David – Flickr.com

¿Qué necesitamos para hacer fotografía infrarroja?

Una cámara, lógicamente. En este caso, vamos a dar por sentado que utilizarás una cámara digital y no una analógica.

Un objetivo. Puedes usar cualquier objetivo, ya que idealmente podrías hacer cualquier tipo de fotografía. Sin embargo, el recomendado para hacer fotografía infrarroja es el de 18-55mm.

Filtro infrarrojo. Un filtro infrarrojo tiene la función de bloquear el espectro de luz visible para el ojo humano y filtrar (valga la redundancia) exclusivamente la luz infrarroja. Existe una gran variedad de filtros, por lo que no te preocupes por la accesibilidad. NOTA: Hay cámaras que son capaces de realizar este tipo de fotografía sin la ayuda de filtros, por lo que es vital que explores las capacidades de tu equipo.

Trípode. La fotografía infrarroja requiere exposiciones prolongadas, por lo que el trípode será fundamental.

Disparador remoto. El disparador remoto puede ser sustituido por el uso del temporizador en tu cámara, por lo que no te debes preocupar mucho. Esto lo que hará será evitar que muevas el equipo involuntariamente al presionar el obturador.

¿Cómo hacemos fotografía infrarroja?

Asegúrate de encontrar un sitio adecuado. Encontrar el sitio adecuado para una fotografía infrarroja no es exactamente una tarea fácil, ya que generalmente necesitamos tener en cuenta la forma en la que los colores afectarán nuestra composición. Como te dije antes, una buena opción para fotografiar son los sitios con mucha vegetación (árboles, flores, pasto…) o en general, con un buen contraste entre elementos en primer plano y elementos en segundo plano.

fotografía infrarroja© David – Flickr.com

Recuerda que los efectos que producen estas fotografías es una especie de sensación de irrealidad, por lo que ten en cuenta esta particularidad al momento de encuadrar. Los reflejos en el agua pueden ayudarte también. Por cierto, ¿quieres aprender a aprovechar los reflejos en fotografía? Puedes venir a este enlace.

Encuadra antes de colocar el filtro. Queremos capturar una escena y, si no queremos ser aventureros, vamos a tener que ver el encuadre antes de capturarlo, ¿cierto? El filtro infrarrojo es un tipo de filtro realmente opaco, por lo que una vez que lo coloques, no vas a poder ver nada (o vas a ver muy poco). Te recomiendo encuadrar y ajustar los parámetros necesarios antes de perder la visión a través del objetivo.

Enfoque manual. Una vez que tengas el encuadre deseado, utiliza el enfoque manual para concentrar la foto en tu protagonista. El enfoque automático será más complicado para este caso, ya que seguramente se tratará de una fotografía de paisaje o con un alto nivel de profundidad de campo.

fotografía infrarroja© David – Flickr.com

Utiliza una apertura media, entre f/4.5 y f/9 aproximadamente. Esto hará que entre suficiente luz y por ende, logremos la exposición que deseamos sin recurrir demasiado a la sensibilidad ISO.

Ajusta el balance de blancos. Como te dije, estos ajustes van antes de colocar el filtro. El balance de blancos no es un parámetro completamente necesario en este caso, ya que podremos ajustarlo en el post-procesado si fotografiamos en formato RAW. ¿No recuerdas mucho acerca del balance de blancos? Refresca tu memoria en este link.

Sensibilidad ISO. Tal como siempre lo decimos, lo mejor es usar un nivel bajo de sensibilidad ISO. Sin embargo, esta vez puedes usarlo un poco más alto si no ves mucho ruido. Utiliza una sensibilidad menor a 400, para evitar la posibilidad del ruido digital y para obtener una exposición más rica.

fotografía infrarroja© greg westfall – Flickr.com

Haz uso de la sobreexposición. Puedes sobreexponer tu cámara para evitar fotos sumamente oscurecidas por el filtro. Sin embargo, ve realizando pruebas para ver qué valor de exposición queda mejor. Puedes confirmar la sobreexposición en el histograma. No debe haber nada en la parte derecha del mismo: ese es el resultado que buscamos hacer en este caso.

Ten en cuenta que esta herramienta de exposición irá variando de acuerdo a la luz con la que cuentes en el momento. Lógicamente, no querremos quemar ninguna parte de la foto, por lo que si estás en un lugar suficientemente iluminado, la sobreexposición no debe ser tan pronunciada.

Ajusta un tiempo de exposición prolongado. Recuerda: queremos lograr una fotografía relativamente sobreexpuesta, por lo que la velocidad de obturación debe ser más prolongada a lo que habitualmente es. Podemos partir de los 4 segundos e ir probando, subiendo la cantidad de segundos.

Para dispara la cámara, evita cualquier movimiento. Recuerda que tienes dos posibles herramientas para evitar la trepidación: el disparador remoto y el temporizador. Mi sugerencia es que no te acerques a la cámara en el momento de disparo, sino que utilices uno de estos dos recursos. De esta forma, evitarás fotos movidas y borrosas. Hay otras maneras de evitar fotos borrosas: si quieres saber de ellas, haz clic aquí.

fotografía infrarroja© Mohd. Farid – Flickr.com

El post-procesado es mandatorio. El resultado tras disparar la cámara no será exactamente lo que conocemos como una fotografía infrarroja, sino más bien una fotografía luciendo muy…roja. Es por eso que el post-procesado, manejar aunque sea un programa de edición, es obligatorio para obtener la fotografía deseada. Tanto en Photoshop como en Lightroom, el proceso será más o menos así:

NOTA: Este proceso puede diferir un poco en cualquier otro programa de editado, pero será bastante similar, así que la descripción de este proceso servirá de guía.

  1. Abre la imagen en el programa. Y ajusta de una vez los niveles que consideres: los de brillo, contraste, sombras… Te aconsejo que utilices el proceso manual para hacer esto. Algunos programas tienen una manera automática de ajustar la imagen, así que queda de tu parte.
  2. Mezclar los canales. En este paso lo que debemos hacer es darle cabida a más colores, en lugar de permanecer con una fotografía roja (la cual en este punto debe tener una intensidad de rojo menor). Generalmente esto se hace en una herramienta llamada “Mezclador de canales”. Puedes encontrarla en la configuración o ajustes de imagen.
  3. Ajustar los canales de salida de colores RGB. En Lightroom y en varios programas de post-procesado, podemos ajustar manualmente la intensidad y cantidad de colores presentes en la fotografía (los colores RGB: rojo, verde y azul). En el canal de salida rojo, como tendremos una fotografía roja, lo que queremos hacer es colocar el rojo en 0%. Para potenciar el efecto de irrealidad, podemos llevar el color azul al 100%, mientras que el verde lo dejaremos tal como está; en el canal de salida azul, colocaremos el rojo al 100%, el azul en 0% y el verde seguimos sin tocarlo. En resumen: en los canales de azul y rojo se hace el efecto contrario. Se potencia el color azul en el canal rojo y se potencia el rojo en el canal azul, mientras que el verde permanece intocable en ambos canales.
  1. Ajusta la saturación y el contraste, si te parece que la fotografía aún no tiene mucha potencia.

De todas formas, perfectamente puedes ir jugando con estos valores. Lo importante es que sepas cómo partir hacia la fotografía que deseas.

Considera colocar la fotografía en blanco y negro durante el post-procesado. Puede que te otorgue resultados magníficos, gracias al rico contraste de la imagen.

fotografía infrarroja© Robert Couse-Baker – Flickr.com

Fotografía infrarroja desde casa

Si no has tenido la oportunidad de fotografiar ningún paisaje digno de convertirlo a fotografía infrarroja o bien no tienes los filtros ni una cámara con el proceso automatizado, puedes recurrir a al post-procesado en su máxima expresión. ¿Qué quiere decir esto? Simplemente puedes tomar una fotografía, un encuadre que te guste y dirigirte a tu computador sin mucha mediación. En Internet, puedes encontrar diferentes tutoriales para convertir las fotografías en infrarrojas sin mucho estrés y sin moverte de tu asiento. Los tutoriales que he podido encontrar han sido de Photoshop, pero asegúrate de verificar si en el programa que usas se puede hacer (es casi seguro que sí se pueda), por lo que no pierdas las esperanzas.

Recuerda que la técnica es complicada, por lo que requiere práctica tanto en el computador como con la cámara en vivo. ¡No te rindas!

Espero que este artículo te sea de utilidad. Si te gustó, ¡por favor, compártelo!

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